Se ha revelado que un número significativo de trabajadores de entre 20 y 30 años en el área de Washington viven con sus padres no por "ahorrar" para comprar una vivienda propia, sino por una "necesidad inevitable" empujada por los exorbitantes costos de la vivienda.
Según un informe reciente de la empresa de información inmobiliaria 'Bright MLS', la proporción de los llamados "compradores sombra (Shadow Homebuyers)" —trabajadores de 25 a 39 años que viven en casa de sus padres— está aumentando rápidamente, especialmente en el área metropolitana de DC. Inicialmente, el mercado los consideraba como una demanda en espera que acumulaba fondos para independizarse y comprar una vivienda; sin embargo, la investigación reveló que en realidad se encuentran más cerca de un estado de "aislamiento habitacional", sin poder siquiera considerar el acceso al mercado debido al extremo desequilibrio entre los ingresos y los precios de la vivienda.
Actualmente, el 4,9% del total de los hogares en el área de DC alberga a estos compradores sombra, lo que representa la décima cifra más alta entre las principales áreas metropolitanas de Estados Unidos. Por regiones, la proporción fue mayor en las zonas periféricas con una alta concentración de grandes viviendas unifamiliares aptas para la convivencia familiar. El condado de Prince George en Maryland registró la tasa más alta de la región del Atlántico Medio con un 8,0%, seguido por el condado de Prince William en Virginia (7,1%) y el condado de Montgomery en Maryland (5,1%). Por el contrario, en Arlington, Alexandria y el propio Distrito de Columbia, más cercanos al centro urbano, esta proporción fue notablemente baja debido a la escasez de viviendas de gran tamaño.
La marcada brecha de ingresos se señala como la causa fundamental de este fenómeno. Mientras que el salario medio anual de estos compradores sombra en la región es de apenas unos 41.000 dólares, el ingreso anual mínimo necesario para adquirir una vivienda de precio medio en el área de DC alcanza los 180.000 dólares. Al existir una disparidad de más de cuatro veces entre los ingresos y los precios de compra, se enfrentan a una estructura donde adquirir una vivienda propia es prácticamente imposible.
Ante esta situación, el éxodo de la población joven también se está haciendo evidente. Mientras algunos dirigen su mirada hacia zonas periféricas donde los precios de compraventa son relativamente más asequibles, como Baltimore o Columbia en Maryland, otros incluso contemplan mudarse a otros estados con un menor costo habitacional, tales como Pittsburgh o Cleveland.
Por esta razón, se señala que la fórmula de la "independencia de los jóvenes", establecida tras la Segunda Guerra Mundial gracias a la oferta masiva de viviendas en los suburbios, se está derrumbando en medio de una grave crisis habitacional. Los expertos coinciden en que es urgente una decisión política que rompa con la estructura de mercado centrada en grandes viviendas unifamiliares y amplíe significativamente la oferta de viviendas intermedias, tales como casas adosadas (townhouses) o viviendas básicas de inicio (starter homes), a las cuales los jóvenes puedan acceder con mayor facilidad.